Chihuahua, a 22 de noviembre . – Imágenes captadas por drones y difundidas en las últimas horas en redes sociales han puesto al descubierto la devastación silenciosa que Cementos de Chihuahua (GCC), ha provocado durante años en la Sierra de Nombre de Dios, la principal área natural protegida de la capital del estado.

Lo que desde la ciudad se ve como un imponente telón de cerros es, en realidad, una cortina visual que oculta gigantescas cicatrices: cientos de hectáreas de cerro y matorral arrasados, laderas completamente desmontadas y enormes cráteres donde antes había ecosistemas completos.
“Es un paisaje de postal que engaña. Desde la vialidad sacramento o desde cualquier punto de la ciudad vemos cerros majestuosos, pero detrás de ese telón hay devastación total”, denuncia Paseando por Chihuahua, un creador digital en FB y activista ambiental que difundió las imágenes aéreas.
Extracción sin pago real por el recurso natural
Según documentos oficiales y denuncias ciudadanas, la empresa Cementos de Chihuahua (GCC) extrae anualmente millones de toneladas de caliza y otros minerales del Área Natural Protegida sin pagar regalías por el volumen extraído, únicamente una cuota simbólica anual por el uso del terreno concesionado.
“Pagan unos cuantos miles de pesos al año por una concesión que les permite llevarse literalmente la montaña. No pagan ni un centavo por cada tonelada de piedra que sacan. Es como si te rentaran tu casa por 500 pesos al mes y se llevaran los muebles, el piso y las paredes”, explica la página.

Impacto ambiental irreversible
Especialistas consultados por este medio advierten que la extracción masiva ha provocado:
- Pérdida total de cobertura vegetal en cientos de hectáreas.
- Desaparición de especies endémicas de flora y fauna (venado cola blanca, cactáceas protegidas, aves rapaces).
- Alteración del ciclo hídrico: los cerros funcionaban como esponjas que recargaban mantos acuíferos; ahora son cráteres que favorecen la erosión y la desertificación.
- Aumento de polvo y partículas PM10 que afectan directamente la calidad del aire sobre todo en la zona norte de la ciudad.
¿Y las autoridades?
A pesar de que el área fue declarada Área Natural Protegida estatal en 2005 y cuenta con un Plan de Manejo publicado en 2013 que prohíbe expresamente la minería a cielo abierto en zonas núcleo, la extracción ha continuado sin interrupción.
Organizaciones como Salvemos la Sierra de Nombre de Dios y Frente en Defensa del Agua y la Vida han interpuesto denuncias ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) sin obtener respuesta contundente.
“Es un ecocidio consentido. Todos sabemos quiénes son los dueños de la empresa, todos sabemos que tienen influencia política. Pero no puede haber desarrollo que mate a la naturaleza que nos sostiene”, sentencian las denuncias.
Las imágenes que hoy circulan en redes sociales han generado indignación masiva entre los chihuahuenses, quienes exigen la cancelación inmediata de las concesiones mineras en la Sierra de Nombre de Dios y la reparación del daño ambiental causado durante décadas.
Por lo pronto, el telón sigue en pie… pero ya no engaña a quienes decidieron mirar detrás.
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